Haya
Haya
| Uroboros (serpiente mordiéndose la cola) en sentido horario. | |
| Nombre: | Haya, Lanza Celeste |
|---|---|
| Tipo: | Dios Mayor |
| Alineación: | Neutral Bueno |
| Situación: | Sin cuerpo terrenal |
| Elem. Asociado: | Aire |
| Residencia: | Plano Astral |
| Facción: | Cúpula luminosa |
Haya fue creado junto a su hermano Rágnar por el dios Único. Ambos hermanos representan los extremos opuestos y, desde siempre, servidores de ambos dioses se han enfrentado en interminables guerras para destruirse mútuamente.
Haya es el dios del destino y en menor grado del viento y la luz. Además, es el patrón de los restauradores, los bibliotecarios, los escribanos y los molineros.
Contenido |
Historia
Nacimiento
Haya fue creado por el dios Único durante la 8ª Generación. Junto a él creó a su hermano gemelo Rágnar, identico en apariencia pero de moral muy distinta: mientras que Haya era dulce y amable, su hermano representaba la mismísima maldad.
A medida que pasó el tiempo, Haya y su hermano fueron instruidos por su padre en las distintas artes de la divinidad; pero, cuando este se enzarzó en la creación de la magia negra, los jóvenes dioses quedaron privados de la guia de su padre y mentor y tuvieron que buscar, cada uno por su lado, otros dioses que desearan completar su enseñanza.
Haya es la luz, Haya es el viento. Haya es la verdad que brilla entre las sombras, Haya es el camino y su Lanza guía nuestro destino.
La Cúpula de los dioses luminosos
Haya se convirtió en pupilo de Térion en la Cúpula de los dioses luminosos del cual aprendió a defender con fervor el bien y a combatir con fanatismo al mal.
De esta alianza, Haya extrajo la mayoría del conocimiento que lo forman hoy como el dios que es. Poco a poco fue haciéndose su propio nombre hasta convertirse en un indispensable dentro de la cúpula, la cual defiende con orgullo y fervor.
La Guerra contra Único
Siglos después de su separación, ya en la 9ª Generación, ambos hermanos se reencuentran tras la llamada de su padre. Este, furioso por los mentores que han elegido sus hijos, intenta destruirlos para enmendar su fallo.
¿Qué padre es aquel que deja a sus hijos al cargo de manos desconocidas para atender sus propios asuntos y después clama contra ellos? ¿Qué padre es aquel que culpa y castiga a sus hijos por sus pecados? Los mielgos reencontrados, aún habiendo recibido doctrinas diferentes, no pudieron tolerar semejante despropósito.
Único fue derrotado por sus hijos y encerrado en las corrientes del tiempo. Pero el gozo duró poco entre los hermanos reencontrados, pues pronto se percataron de lo distinto de sus enseñanzas y naturaleza. Así, apenados porque jamás podrían estar juntos, cada uno tomó su propio camino y volvió junto a su mentor.
La Gran Guerra Hiérica
El momento de inestabilidad provocado por la muerte de Único propició al renacido Nash una excelente oportunidad de atacar y conquistar sus planetas, privados ahora de dios regente. Este ataque y el posterior contraataque de Rágnar, Haya y sus aliados (que pretendían quedárselos para ellos) fue uno de los desencadenantes de la Gran Guerra Hiérica.
En esta guerra, a parte de la constante lucha contra los dioses dragón de Nash, Rágnar y Haya midieron sus fuerzas para controlar la mayor cantidad de planetas posibles.
Dime porqué, hermano mío. ¿Por qué ocultas tu rostro bajo esa máscara de acero cruel? ¿Por qué rehuyes el lazo que en nuestra sangre nos une? ¿Por qué rechazas mi amistad, mi ayuda y mi aprecio? ¿Qué sentido tiene ser dios, profeta o rey, si ni siquiera podemos obetener el perdón de unos pecados que no hemos cometido?
El fin de Rágnar
En la batalla final de Haya contra su hermano, este tuvo que hacer un gran sacrificio. Se desprendió de su cuerpo material y, encerrándose a sí mismo en el plano astral, consiguió el poder para sellar a su hermano y encerrarlo por toda la eternidad en las corrientes del tiempo.
Los acólitos de la Lanza Celeste aún hoy luchan contra los sectarios adoradores de Rágnar, que intentan liberar a su maligno dios del sello que por su hermano en un vano intento por devolver la antigua gloria a sus cultos malignos ya casi olvidados. Para evitar la vuelta del Final Carmesí, todos los devotos de Haya luchan día a día para impedir que los adoradores de Rágnar consigan traerlo de vuelta, al tiempo que trabajan para devolver a Haya un cuerpo en el que habitar.
Podrán matarnos, torturarnos o privarnos de todo aquello por lo que vale la pena vivir. Pero, mientras aun nos reste un solo aliento, jamás cesaremos en el propósito de impedir que los hijos de Rágnar cumplan su vil cometido.
La Doctrina
Haya supo en el momento en que su lanza atravesava a su hermano que hay cosas que ni siquiera un dios puede evitar. Por encima de las leyes que dictan los reyes o los dioses, existe una fuerza imparable que avanza y nos guía. Una fuerza conocida como destino.
El cometido de todo adorador de la Lanza Celeste es investigar y descubrir su propio destino. Un camino lleno de pesar, dolor y amargas lecciones que deben ser soportadas con fuerza estoica y determinación. En el camino de cada uno se debe respetar el sino de los demás y jamás se debe intentar evitarlo. Ser capaz de mirar a la muerte y aceptar su frío abrazo con el conocimiento de haber hecho lo que es debido a lo largo de la vida, es el mejor regalo que puede obtener un ferviente seguidor de Haya.
Para llegar a alcanzar el estado de gracia en el que se encuentran aquellos que han mirado su final y han aceptado su destino, los seguidores de Haya deben aprovecharse de todo el conocimiento del que puedan disponer. Debe evitarse la destrucción indiscriminada, no sólo por la ética moral de arrancar vidas, si no porque, al hacerlo, privamos a muchos, e incluso a nosotros mismos, de valiosa información que podría ser utilizada para descubrir el sentido de nuestra estancia en la vida.
Cruel es el destino del que nuestro porpio señor es guía. Dolorosos sus frutos, amargas sus lecciones. Por ello, sólo aquel que de su destino es dueño, el que lo conoce y acepta sin su gesto torcer, está preparado para escribir su nombre en la historia.
Castigos
Cuando se incumple la palabra de Haya, este suele castigar desplegando devastadores tornados y huracanes que arrasan todo a su paso. En algunas ocasiones utiliza métodos más propios de su dios mentor, lanzando rayos para fulminar a los herejes.
En casos más graves, Haya no duda en enviar a sus ángeles para erradicar el mal y conducir a sus fieles a la guerra.
Templos y Ceremonias
Debido al intenso afán de conocimiento de sus seguidores, es designio divino la conservación y la restauración. Para ello se erigen infinidad de tallares de restauración y bibliotecas en honor a Haya en las ciudades.
Normalmente, los templos tienen forma circular con un claustro en el centro dedicado a los actos religiosos; en el centro de los mismos, suele alzarse un pequeño altar con una lanza ceremonial. El edificio suele contener una basta biblioteca donde los fieles pueden llevar las pertenencias y conocimiento que quieran preservar y donde los clérigos de Haya se dedican a la traducción y reproducción de textos antiguos y nuevos con el fin de que nada se pierda. Se tiene constancia de templos de Haya en cuyas bibliotecas se guardan ejemplares de las más repugnantes artes oscuras con el único fin de que ese conocimiento, por blasfemo que sea, jamás se pierda.
En estos templos se celebran ceremonias que para Haya son muy importantes, las cuales son la mayoría de edad, en la que el fiel inicia su destino y empieza su cruzada particular contra el mal con una lanza que se forja y talla especialmente para la ceremonia; y el funeral, en el que se marca el final del destino de la persona en cuestión y en la que se entierra a esta con su lanza y una autobiografía que el mismo creyente confecciona a lo largo de su vida desde los ritos de mayoría de edad.
Representación
Haya es conocido por los títulos de Lanza Celeste o Señor del Destino, también se refiere a él cuando se menciona la Rueda Eterna del destino.
Haya puede ser simbolizado con una Lanza, un Uroboros (serpiente mordiéndose la cola), una Rueda o las aspas de un molino. También se le asocia con el viento, el cielo, los tornados y el azul celeste.
En algunos textos de otras fuentes, a Haya también se le menciona como Nortia, Nix, Hanik o Istus.
Avatar
Aunque suele ser representado como un hombre, a Haya también se le ha representado como una mujer. Cuando se aparece en visiones, sus mensajeros suelen adoptar la forma de un Ángel de sexo indefinido que desciende de los cielos mecido por las corrientes de viento o torbellinos.
Ángeles y sirvientes
Los sirvientes conocidos de Haya son Odin y Thoariel.
Criaturas
La Lanza Celeste no dispone de un gran abanico de criaturas a sus órdenes que sus clérigos puedan invocar y controlar, pero entre estas cuentan los halcones, águilas y algunas sierpes voladoras.
Milagros y Dones
Haya, aún no poseyendo un cuerpo físico, sigue haciéndose cargo de sus fieles, ya que desde el plano astral aun puede influir en los mortales. Además, goza de la fama de ser uno de los dioses más implicados con sus creyentes, dotándoles de visiones y poderes divinos de curación, luz y alguno de viento para que puedan combatir el mal y sobretodo mantener el encarcelamiento de su hermano.
Visiones
A los miembros más devotos del culto a Haya, su dios suele premiarles con visiones y premoniciones sobre el futuro y su destino. Los ángeles encargados de estas revelaciones suelen dar pistas a los seguidores que han preguntado a su dios por su destino o para encauzar a aquellos que tienen grandes sinos que cumplir.
Daimon
En otras ocasiones, Haya brinda a sus guerreros y paladines la capacidad de canalizar las fuerzas de creadas por su mentor Térion para lanzar los milagros de conciencia: Daimon Cross y Daimon Ray.
Aura Sagrada de Haya
En otro orden, otorga a sus curanderos el milagro del Aura Sagrada de Haya, que permite que las energías curativas dupliquen la efectividad contra los objetivos marcados por la misma.
Señor de los Vientos
Por último, en algunas contadas ocasiones, la Lanza Celeste otorga a sus seguidores el mayor don con el que es capaz de premiar a sus seguidores, el título de Señor de los Vientos. Con este título, el bendecido es capaz de controlar el viento a voluntad; permitiéndole volar, atacar o manipular objetos con extrema precisión.
Hechizo Insignia
El hechizo Insignia de Haya es el Llanto del Destino, que consiste en convocar una rayo en forma sierpe luminosa ardiendo en fuego celeste y blanco que es capaz de arrasar ciudades enteras. Haya no suele conceder la bendición de este devastador hechizo salvo a sus paladines y clérigos más poderosos.
Las palabras del Llanto del Destino son:
Oh tú que te sacrificaste por nosotros, apelo a tu sabiduría. Soy tu más humilde siervo.
Tuya es mi vida, mi alma, mi cuerpo. Padre, cóncedeme tu luz.
¡Que se arrepientan! ¡Que afronten su destino! ¡Que vean el fin de su guerra!